Antes de tocar cualquier tasa conviene saber qué se debe, a quién y en qué orden. Esta página explica el recorrido completo: diagnóstico de obligaciones, priorización por costo real, refinanciación cuando corresponde y armado de un fondo que evite volver a la tarjeta. Sin atajos ni promesas de resultados inmediatos.
Si algo del proceso no cierra, no hace falta esperar a la próxima revisión. Escribinos por correo o llamanos dentro del horario de atención y te respondemos con el detalle de tu caso: qué etapa está abierta, qué documento falta y qué sigue después. Los pedidos que llegan por correo se contestan dentro de las 24 horas hábiles; las consultas telefónicas se atienden en el momento si hay línea libre, o se devuelven el mismo día.
Para dudas generales sobre el orden de las etapas, los plazos entre revisiones o cómo se documenta cada avance, la sección de preguntas frecuentes resuelve la mayoría de los casos sin necesidad de abrir un ticket. Si tu situación es particular, mejor el contacto directo.
El recorrido no empieza por firmar nada. Empieza por saber cuánto debes, a qué tasa y con qué ingreso real cuentas cada mes. A partir de ahí se arma un plan que puedas sostener sin volver a la tarjeta al primer imprevisto.
Listamos cada crédito, préstamo y saldo de tarjeta con su tasa efectiva, su cuota y su fecha de vencimiento. Sin este paso cualquier refinanciación es a ciegas.
Priorizamos las deudas más caras primero y dejamos las baratas en segundo plano. Así el esfuerzo mensual rinde donde más pesa y no se posterga lo urgente por lo cómodo.
Comparamos tasa nueva, plazo final y cargos de apertura. Si la oferta solo baja la cuota estirando años, lo decimos y buscamos otra salida antes de aceptar.
Antes de volcar todo excedente al pago, apartamos un fondo acotado en una cuenta distinta. Es lo que corta el ciclo de usar crédito caro ante cualquier gasto imprevisto.
Cada mes revisamos qué se cumplió y qué no. Si el ingreso cambió o apareció un gasto nuevo, se recalibra el plan sin abandonar el objetivo de fondo.
El proceso se adapta a deudas bancarias, financieras y saldos de tarjeta. No trabajamos con plazos fijos ni promesas de resultado: el ritmo lo marca tu flujo mensual.
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